PREMIOS MONTGOMERY BURNS 2014

Jorge Zepeda Patterson, periodista mexicano, se alza con la 63 edición del Premio Montgomery Burns por su sobresaliente labor en el campo de la excelencia, también llamado Premio Planeta. La muñeca chochona le ha tocado a otra periodista, Pilar Eyre. Aquí me puedo apuntar una pírrica –e irrelevante- victoria: hace ya casi un año, con ocasión de la victoria de Clara Sánchez y la devolución del favor a la Ley Sinde™ en los Planeta 2013, escribí un artículo en el que decía esto:

…revisen ustedes cuántos periodistas figuran entre los finalistas y ganadores del Planeta en la última década. Sirve para ir atando cabos. Dejando al margen factores socioculturales que excederían las intenciones de este artículo, parece claro que en el estado de la literatura española juega un papel fundamental el intento de abrir nuevos nichos de mercado

La finalista del premio Planeta trabajando con sus compañeros de profesión

La finalista del premio Planeta trabajando con sus compañeros de profesión. Nota: no es un montaje.

No crean que me atribuyo gran mérito: era evidente que el premio Planeta se lo seguirían llevando periodistas. La escritura comercial en España ya no es una actividad literaria, sino una instancia comunicativa, y quién mejor que los expertos del pesebre para portar el estandarte de la degradación de la literatura. Ya han hundido su propia profesión en la mierda y ahora, como el candirú, ese pez parásito amazónico que se mete por el pene y se extiende afiladamente en la uretra para alimentarse de la sangre de su inquilino, los periodistas succionan los restos del mercado literario que tan bien les da de comer.

[Aclaración innecesaria: Supongo que nadie pensará que confundo a los periodistas con los periodistas. Obviamente Pilar Eyre, Jorge Javier y demás comunicadores no comparten profesión con Kapuściński o Sistiaga]

Entonces, ¿por qué prestarle atención a un certamen que no es otra cosa que una pasarela dedicada al más indisimulado politiqueo rosa? Confieso que me fascina y desagrada al mismo tiempo, al igual que las comilonas de los varanos o las burradas de Crossed Badlands y demás títulos gore de Avatar Press. Eso sí, la cosa se me hace ya un poco aburrida. Hace unos años solía repasar los blogs de crítica literaria más populares para ver si alguno se escandalizaba (Patrulla de Salvación aparte), aunque fuera un poco, porque Mara Torres o Boris Izaguirre fueran finalistas del Premio Planeta. Periódicos y revistas forman parte del chiringuito, vale, pero, ¿no es Internet una ventanita abierta para la libre disensión? Bueno, en realidad, no hay mucha diferencia. Tomen como ejemplo la siguiente crítica de El buen hijoLey Sinde™– publicada en la  conocida web Anika entre Libros. Rescato la frase final.

“El buen hijo” es una historia bien escrita, fresca, dinámica y que muy sutilmente induce a la reflexión. Un libro propio de una segunda lectura para apuntalar ciertos matices y leer mejor entre líneas

Voy a recuperar una sola frase de El buen hijo, a ver si a ustedes les parece una historia “bien escrita”, propia de “una segunda lectura”. La negrita es mía.

A veces es difícil distinguir el principio de los procesos importantes, uno no sabe bien cómo empezaron las cosas, en qué conversación intrascendente nació una idea, en qué paseo olvidado se tomó tal minúscula decisión que a la larga llevó a un cambio, pero yo sé positivamente que el traspié de mi madre esa mañana fue el principio de todo y que porque temerariamente se empeñó en alcanzar los estantes más altos…

Sobra todo comentario. No puedo evitar preguntarme cómo viven este circo los esforzados currantes de editoriales que intentan seleccionar artistas de calidad, como Libros del Asteroide, Capitán Swing o Libros El Zorro Rojo, por citar alguna de esas “marcas” de las que uno se puede fiar. Pero, en todo caso, es fascinante contemplar toda la maquinaria mediática –grande y pequeña- que la gran industria pone en movimiento para orillar el nimio detalle de que un porcentaje creciente de los agraciados apenas sabe escribir.

Y el que se mueva no sale en la foto, ¿verdad, Wert?

Y el que se mueva no sale en la foto, ¿verdad, Wert?

Afortunadamente con el ganador de 2014, Jorge Zepeda Patterson, la cosa es menos deprimente: si bien está lejos de ser un buen novelista, mejora ligeramente a Clara Sánchez, y con mucho a la Sinde o a Mara Torres. En realidad le conozco más por sus opiniones sobre la política mexicana –bastante previsibles, no en vano escribe en la sección internacional de El País- y sus aceptables textos sobre el agro latinoamericano, pero tuve la oportunidad de leerme Los Corruptores, una novela que publicó Planeta –como casi toda su obra, porque descarados lo son un rato- en 2013. Copio aquí el segundo párrafo de la novela, para que nos hagamos una idea del estilo de Zepeda.

Dobló las piernas hasta el límite que permitían sus amarres para ofrecer el mejor ángulo posible a sus afamados muslos. A sus cuarenta y tres años todavía era considerada una de las mujeres más deseadas del país. Sus críticos solían decir que esas piernas la habían encumbrado hasta la cúspide de la industria cinematográfica nacional; «ojalá también me saquen de esta», pensó aferrándose a la idea de una seducción in extremis.

Nada del otro mundo, claro está. La descripción inicial es demasiado genérica y no permite imaginar la posición de las piernas. El narrador revolotea sin carácter ni autoridad en una imitación de la novela negra más barata, aquella que piensa que fue la temática, y no su refinadísimo estilo, lo que hizo grandes a Dashiell Hammet o a James M. Cain. De todas formas el texto, aunque avanza a trompicones, avanza y es legible. La novela me parece bastante irregular, como si la trama se fuera improvisando capítulo a capítulo, pero algo es algo. Veremos si Milena o el fémur más bonito del mundo es un poco más digerible.

Aspirante al Planeta diseñando su próxima novela

Aspirante al Planeta 2015 diseñando su próxima novela

De la finalista, Pilar Eyre, no se puede decir nada agradable. Como “polemista” de la monarquía y difusora de las virtudes nobiliarias no tiene precio; bueno, sí lo tiene, pero es un salario lleno de intangibles. Su lacrimógena biografía de Franco Confidencial es un despropósito casposo e indocumentado muy típico de España, un país en el que los historiadores profesionales no han sido capaces –pese a loables logros individuales– de difundir una divulgación de calidad homologable a la de buena parte de Europa. Pilar Eyre pertenece al abundante género de todólogo que se mueve con la misma soltura en los ambientes literarios, en los pasillos de la Moncloa y en la prensa rosa, demostrando que, al fin y al cabo, son tres patas de la misma industria. En cuanto al estilo, solo me he leído unos cuantos capítulos de Pasión Imperial, pero diría que he tenido más que suficiente para toda una vida:

Solté una carcajada, puse la yegua al trote, me abracé a su cuello, le di unas  palmaditas, acaricié su crin y la obligué a hacer unas cabriolas circenses como  burla al emperador, a mis damas, a mi madre horrorizada no por el peligro que hubiera podido correr, sino porque los pezones se me transparentaban a través de la  blusa mojada.

Y así se tira Eyre una página tras otra repitiendo los tópicos del “feminismo” conservador -esa forma de clasismo que cura la edad con el botox, celebra que haya mujeres millonarias y que la duquesa de Alba lleve leggins- desgranados con una escritura plana y repetitiva que satura por lo remilgado. El procedimiento, que no me molestaré en comentar más, se basa en acumular ristras de adjetivos y demostrar que la vida interior de las reinas es rica en erotismo y más elevada que la de los simples vasallos. O algo así. No lo podría precisar, porque la novela es tan infumable como su hagiografía del Franco íntimo. Me sorprendería que el resto de su obra fuera diferente: Doña Pilar es, qué duda cabe, digna sucesora de las últimas finalistas del premio Planeta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s