Parte de Todo Esto. La memoria es un lugar peligroso

¿Por qué es que los viejos quieren tanto a los niños? Porque les envidian, huelen a carne fresca mientras que la carne de los mayores huele a muerte, huele a descomposición. Acércate a un abuelo y dime si es que no huele de forma rara. Hasta las casas huelen a viejas con el paso del tiempo. Aunque dejes abiertas las ventanas nunca le quitarás el olor del tiempo.

 Martín López Lam – Parte de Todo Esto

De pronto sentí como una puñalada en los riñones y en el corazón y durante un largo momento perdí noción de dónde estaba porque de mi memoria resurgían sucesos, nombres y situaciones que yo había creído sepultados para siempre.

Miguel Gutiérrez – La violencia del tiempo

portada

Aunque se tiende a considerar que la industria del cómic autobiográfico forma un género coherente, a la hora de analizar una obra conviene establecer matices. Hay autores, como Seth o Michael Rabbagliati, que utilizan su experiencia vital para construir relatos completos, como si fueran cuentos basados en hechos reales. Podríamos denominarlas autobiografías de “baja intensidad”, por esbozar una clasificación forzosamente arbitraria. Otros autores adquieren un compromiso más amplio con el género. Pienso en Craig Thompson desmenuzando la compleja influencia de la religión en la formación de su personalidad o en el psicoanálisis de alguna obra de Manu Larcenet. Podríamos hablar de autobiografías de intensidad media, basadas en confesiones íntimas más o menos pudorosas. Si lo comparamos con autores como Rabbagliati (o Seth) notamos que el énfasis se sitúa en la construcción del individuo más que en su presentación retórica.

Hay un tercer tipo de cómic autobiográfico. Seguramente haya muchos más pero creo que por lo menos existen estos tres a los que me estoy refiriendo. Durante los años setenta el movimiento underground lucha por trastocar las bases socioculturales sobre las que se edificaba la industria del cómic, introduciendo la autoconsciencia como reivindicación de la personalidad creativa del autor. Justin Green o Robert Crumb intentan combinar la crítica política con la exploración interior dando lugar a relatos necesariamente complejos y transgresores. Autores como Rabbagliati nos leen un cuento privado y otros, como Thompson, nos permiten echar un vistazo a su diario pero esta tercera encarnación de la autobiografía –acaso la primera, cronológicamente hablando- le abre las puertas al lector en el momento justo de la escritura, sin ahorrarle los lamentos, los tachones y la inseguridad inherentes al propio acto creativo. Se trata de narradores que confieren un carácter instrumental a la autobiografía y asumen que recordar implica reconstruir el pasado. A esta tradición comicográfica pertenece López Lam.

Apartado gráfico y narrativa

La primera página es una declaración de intenciones: tinta gruesa, línea sin valorar, trazos que se funden con el fondo como si los personajes y el entorno fueran parte del mismo estado de existencia. El lenguaje expresivo de Parte de Todo Esto es fundamentalmente violento, áspero, y parece claro que hay un intento consciente –derivado de una posición teórica, diría yo- por huir de cualquier tipo de estilización.

01

La narración es solidaria con este planteamiento estético. Parte de Todo Esto podría considerarse un cómic de personaje, realista y costumbrista y, sin embargo, la aproximación gráfica enfatiza el distanciamiento, como si la vida de los protagonistas pretendiera exponerse sin elaboración autorial. La rudeza del estilo potencia la inmersión en lo caótico de la vida cotidiana y en la inseparable relación entre el placer y la desgracia. Aún así, este aire de cine documental no deja de ser un arma de doble filo; el mecanismo narrativo se tiende como si fuera una red lista para tamizar la realidad entera pero tres de los cuatro relatos están orientadas a narraciones más o menos convencionales. He ahí una debilidad –relativa- en la que me extenderé en la siguiente sección.

El brillante trabajo realizado con la arquitectura y el paisaje natural contrasta demasiado, en mi opinión, con la descuidada puesta en escena de los personajes. Entiendo que cierto desaliño en el dibujo y movimiento de los personajes era necesario para sostener el proyecto narrativo de Parte de Todo Esto, pero las incoherencias anatómicas y faciales podrían parecer excesivas. También es cierto que el nivel mejora bastante en la última historia, la más extensa de las cuatro incluidas y, de todas formas, la fuerza de Parte de Todo Esto se debe a su tinta. Recuerda especialmente al Frederik Peeters de Castillo de Arena, aunque su trazo es aún más denso. En algún momento se me ha venido a la mente también la obra tardía de Jessica Abel, pese a las obvias diferencias de estilo. Otra fuente para comprender a López Lam pasa por la inspiración del mundo del fanzine europeo, a través de autores como Igor Hofbauer o Helmut Kaplan. También cabe citar al argentino Berliac, al que recuerda especialmente en los pasajes de más clara inspiración cinematográfica.

 Tema, trama y desarrollo

Rara vez utilizo los resúmenes facilitados por las editoriales pero, en este caso, la contraportada resume la temática general con más habilidad de la que yo podría. “Las cuatro historias que conforman Parte de todo esto son un mosaico sobre la amistad entre hombres y mujeres. Amistades superficiales y profundas. Sus personajes, separados por distancias temporales y geográficas, encuentran en la otra persona el equilibrio para una vida echada a la deriva, presos de unas circunstancias que no son capaces de sobrellevar y una vida en la que aparentemente reina una tranquilidad cotidiana.” Tal cual. Y ya que hablamos del trabajo editorial, se agradece que DePonent haya optado por el gran formato. A Parte de Todo Esto le habría perjudicado, creo yo, un tamaño de página más reducido.

Los relatos están ambientados en el Perú de los años noventa, especialmente en Lima, aunque parte de la última historia transcurre en Valencia. Lejos de mí la intención de vincular la autoría con la nacionalidad, y menos aún en el caso de un creador tan decididamente cosmopolita, pero el vivo retrato generacional de Lima me parece uno de los elementos más atractivos de este cómic.  Durante la lectura, a pesar de que López Lam utiliza Perú solo como ambientación, he lamentado profundamente mi desconocimiento de las tradiciones narrativas del país andino. Sé que hay un entorno fanzinero bastante activo, he leído alguna de las novelas “imprescindibles” y conozco vagamente el subterock, un movimiento musical contestatario que alcanzó cierta presencia en la cultura juvenil limeña durante los ochenta y noventa. Esto me ha servido, menos da una piedra, para reconocer la camiseta de una de las bandas míticas del rock latino.

Leusemia

Aunque no me llega, ni de lejos para, comprender determinadas referencias al clima emocional de Lima.

Lima

Esta viñeta da idea del tono lírico de las mejores páginas de Parte de Todo Esto, pero hay que reconocer que la obra tarda un poco en alcanzar su máxima velocidad. La calidad de los cuatro relatos dista de ser homogénea. “Apagones” me parece, con mucho, el más flojo del conjunto. Es meritorio que logre integrar con naturalidad los atentados de los Tupac Amaru y Sendero Luminoso en el contexto de un relato romántico pero no hay mucho que destacar. “Una historia de cursis” resulta más interesante. El narrador intradiegético beneficia mucho a la fluidez de la historia, que traza un retrato de la juventud de Lima bastante ameno. Aún así, nada especial. Lectura entretenida, revelación final –irrelevante- y poco más. La tercera historia es “¡Déjalo Ya!”…

… y desde la primera página queda claro que accedemos a un mundo narrativo completamente diferente.

playa

La habilidad del autor para pintar estados de ánimo a través del paisaje marca el tono dominante en el resto de la obra. Son cien páginas –¡no son pocas!- de puro crecimiento gráfico y narrativo. “¡Déjalo Ya!” habla de la nostalgia, del fracaso, de la soledad y, sobre todo, de la obsesión. El narrador regresa al lugar en que había veraneado de niño y se encuentra con que el paisaje de su memoria se ha convertido en una cárcel enfermiza para dos de sus viejos amigos. El protagonista de la historia alcanza sus objetivos pero el lector siente que el tiempo ya ha arruinado cualquier posibilidad de mejora duradera en la vida de los personajes.

Este es el tono y el ambiente en el que López Lam alza el vuelo. En la sección dedicada al dibujo ya comenté algo acerca de la filosofía que, desde mi punto de vista, subyace a determinadas decisiones estéticas del autor. Con“¡Déjalo Ya!” el desaliño gráfico de los personajes cobra sentido y realza el tono crudo, angustioso, de la historia. La lógica temporal que caracterizaba las dos primeras historias empieza a quebrarse al tiempo que el autor ahonda en la carga poética y emocional. Las tintas se combinan con otras páginas más expresionistas creando un efecto muy convincente, cercano al cinematográfico. En cuanto al lenguaje, tiene algo de esa mezcla entre realismo documental y elaboración literaria tan característica de Marguerite Duras o Alain Resnais. También me ha recordado al uso de las sombras de Jean Genet. De hecho, ¿no hay cierto aire de familia entre uno de los protagonistas de Un chant d´amour y Arturo “el Periquito”?

chant d´amour

Arturo

Aunque “¡Déjalo Ya!” es una historia de calidad, con varios momentos de relieve, López Lam solo está calentando motores. El cuarto relato, el más extenso, explota la totalidad de su capacidad narrativa. “Parte de Todo Esto”, que da título a la colección, es una historia magnífica, llena de momentos inolvidables y constantes aciertos narrativos. También el dibujo parece más intenso y evocador. Algunas de las páginas que se recrean en la vegetación me recuerdan a la explosión de tinta que se permite Shigeru Kotobuki en Jacarandá. Incluso podrían rastrearse ecos lejanos de las primeras obras de Charles Burns.

 vegetacion

La digresión permanente justifica momentos de intenso lirismo. Esta aguda reflexión meta-artística me parece particularmente hermosa.

cieloblanco

Por otra parte la trama es interesante. Se trata de pura autobiografía –o eso parece, jamás se puede asegurar la fiabilidad de la autoficción- en la que Óscar explora sus relaciones sexuales, su juventud en Lima, su llegada a Valencia y, ante todo, el amor por Sandra. Los personajes retratados son vigorosos; algunos hubieran merecido un mayor desarrollo.

Vieja

Descubrimos, incluso, un imprevisto sentido del humor que deja escenas realmente divertidas.

tuamiga

A pesar de la calidad desigual de los relatos, los aspectos positivos decantan la balanza claramente a favor de López Lam. Parte de Todo Esto tarda unas pocas páginas en despegar pero su crecimiento le lleva hasta cimas de calidad dignas del más refinado cómic autobiográfico. La propia envoltura formal es casi un relato dentro del relato:  los modelos narrativos tradicionales se fragmentan y diversifican a medida que pasan las páginas, ajustándose así a la lógica exploratoria del cómic y a la inconstancia de la memoria. La impresión final es tan satisfactoria que uno se siente tentado a inferir voluntariedad en esta disposición progresiva en la que cada historia es mejor que la anterior y amplifica el impacto de la obra. Imposible saberlo con certeza. En todo caso, me parece adecuado culminar la reseña destacando lo avanzado de la propuesta. No creo que haya un tipo de autobiografía mejor que otro, finalmente la calidad se puede alcanzar por vías muy diversas. Pero sí parece que su conversión en industria cultural asentada ha suavizado las aristas más críticas – y autocríticas-  del género. No es poco lo que se ha perdido por el camino. Autores como López Lam contribuyen a mantener vivo el espíritu original del cómic autobiográfico y lo impulsan más allá de las sendas desbrozadas por la rutina, hacia nuevos territorios narrativos que sin duda merece la pena explorar.

 pasadopresentefuturo

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