ORGULLO FRIKI: NADA QUE CELEBRAR

Ayer pasaron muchas cosas. La mayor parte del planeta recordará el 25 de Mayo de 2013 como el día en que Arjen, por fin, rompe su maldición, redimiendo de alguna manera al desafortunado Ballack. La versatilidad táctica del equipo de Klopp no fue suficiente frente a Javi Martínez y Muller, y un equipo de autor cayó ante la maquinaria del gran Heynckes. Gloria a una Bundesliga que ha sabido mezclar la competitividad con el respeto por el aficionado.

 A mucha gente no le gusta el fútbol y el párrafo que acaba de leer le traerá sin cuidado pero pocos colectivos disponen de un manifiesto que les permita ignorar el fútbol y cualquier deporte, si así lo desean. En concreto, lo especifica el punto 4 de los Derechos inalienables del Friki, primera sección del Manifiesto Friki que, desde 2006, glosa al mundo las exigencias de un grupo de aficionados que quieren ser tomados en consideración. Ayer fue el séptimo aniversario del Día del Orgullo Friki y los medios de comunicación se volcaron en las celebraciones. Por fin, loado sea Crom, salimos en el telediario disfrazados de cosas y la gente nos señala y aplaude. ¿Qué más podríamos pedir?

Martin Pascua, "el friki de Fenómenos". Sí señor, los medios empiezan a tomarse a los frikis en serio.

Martin Pascua, “el friki de Fenómenos”. Sí señor, los medios empiezan a tomarse a los frikis en serio.

Puestos a ser tiquismiquis, a mí se me ocurre alguna cosa más que pedir. ¿Qué tal si exigimos salir en los medios de comunicación como representantes de una forma de consumo cultural legítima por su calidad artística, no solo por su estética “llamativa”? ¿Qué tal si los periodistas no exhibiesen a los –autodenominados- frikis como un espectáculo circense para regocijo de los ciudadanos normales? ¿Exagero? Veamos lo que escribía ayer Iago Davila en GQ, magazine por excelencia del machismo contemporáneo:

La regla se cumple en otros ámbitos. Hablo, por ejemplo, del éxito de ‘The Big Bang Theory’ y, en particular, de su protagonista, Sheldon Cooper, paradigma del geek contemporáneo. O, bajando al mainstream más bizarro, la popularidad de la que gozan todos los candidatos de ‘Un príncipe para Corina’ que no pertenecen al grupo de los Guapos. Si no, decidme: ¿os quedaríais con el trasunto de Ross Geller que tarda media hora en peinarse antes que con el chino vasco o el imitador de Ken? Lo dudo.

Cualquier colectivo que sintiera el menor respeto por sí mismo repudiaría el artículo de Iago Davila, y lamento que este no vaya a ser el caso. El Manifiesto Friki es uno de los ejemplos de estereotipia disfuncional más curiosos que conozco. ¿Exige el Manifiesto que se les trate como a cualquier lector de novela, como a cualquier aficionado al cine, al arte surrealista, al deporte o a las verdades reveladas? ¿Proclaman sus autores y acólitos que leer un manga, hacer cosplay -o crossplay-, jugar al rol o coleccionar figuras de Transformers es una actividad tan respetable como cualquier otra, propia de personas dignas y equilibradas? Pues no. Los promotores del Manifiesto Friki y buena parte de la gente que celebra el 25 de Mayo le dicen al mundo que son inadaptados sociales dispuestos a consumir hasta la muerte. Melodía para las estructuras culturales del capitalismo, que han descubierto que pueden denigrar a los frikis de cualquier forma que se les ocurra, y venderles luego el merchandising resultante.

"Nerds contra guapos" en la mierda de reality de la Cuatro. ¿En serio alguien cree que todo esto tiene  algo que ver con el respeto o la tolerancia?

“Nerds contra guapos” en Un Príncipe para Corina, la mierda de reality de la Cuatro. ¿En serio alguien piensa que esta moda tiene que ver con el respeto o la tolerancia?

¿Solo porque las televisiones van a los Salones a grabar a “gente disfrazada” piensan los frikis que han obtenido el respeto de la sociedad? ¿Les respetan los periodistas que se mueren de risa escribiendo que los nerds dominarán el mundo? Todo es un circo de pulgas, una muestra de la ductilidad del capitalismo, capaz de integrar en su ideología cualquier identidad que se defina a través del consumo. Pura hegemonía gramsciana, batalla cultural perdida de antemano. ¿Creen los frikis que los medios toman en serio las opciones vitales de otakus o de roleros? En The Ranking.com Sheldon Cooper es considerado el personaje más friki de las series de televisión… y Steve Urkel el segundo. De eso estamos hablando. Ni siquiera podemos quejarnos de la manipulación mediática: el Día del Orgullo Friki se presenta a sí mismo como una pasarela de rarezas. Recordemos, por ejemplo, cuál era el fin de fiesta en el 25 de Mayo gallego de 2008. La negrita no es mía.

Para adentrarse en la noche del frikismo, los sadenses retransmitirán en directo imágenes del Festival de Eurovisión para no perderse la actuación de nuestro representante Rodolfo Chikilicuatre. Como colofón, se celebrará en la discoteca Kuak un concierto de Tetra & Freek, el grupo al que el Chikilicuatre le copió la idea de la guitarrita de juguete.

¡Eso es el 25 de Mayo! Eso es el Orgullo Friki que proclaman los medios y eso es lo que alimentan todos aquellos que se sienten orgullosos de ser “raros”. Estoy seguro de que muchos otakus no se sienten “raros” y que disfrutan de la cultura en cualquiera de sus manifestaciones, hablemos de Ergo Proxy, de La Leyenda de los Cinco Anillos o de los Hermanos Karamazov. ¿Podemos culpar a la RAE por su infame ataque contra el manga sin recordar que el Manifiesto Friki no dedica ni una sola palabra a reivindicar que hay multitud de obras con tanta calidad como cualquier película o cualquier novela de las consideradas clásicas? La campaña contra la RAE fue justa, desde luego, pero también tuvo algo de cínica.

Por cierto, moriré pensando que hacer cosplay no es lo mismo que disfrazarse, aunque en los Salones cada vez se vea más lo segundo y menos lo primero.

Por cierto, moriré pensando que hacer cosplay no es lo mismo que disfrazarse, aunque en los Salones cada vez se vea más de lo segundo y menos de lo primero.

Hubo un tiempo en que de la síntesis del comic, rol, heavy, manga y otros ejes identitarios nació una forma de ocio llena de futuro y posibilidades. El Manifiesto Friki es el obituario ideológico de una cultura alternativa convertida en teatrillo de rarezas al servicio del más puro consumismo. Cada cuál que se quede con su versión del 25 de Mayo. La mía fue una faringitis, una estupenda nouvelle de Conrad y recuperar Dragon Head. Y si tengo que elegir un solo recuerdo serían las lágrimas de Robben. Como tantos otros, leo comic, me gusta el fútbol y no veo en ello nada de particular.

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