Entrevista con Rubén Varillas – Segunda Parte

Segunda parte de la entrevista con Rubén Varillas, creador del sitio Little Nemo´s Kat, autor de La arquitectura de las viñetas y guionista de Marina está en la luna.

 

Crumb inside my brain

Robert Crumb, siempre presente. The Little Guy That Lives Inside My Brain

 

–  En La arquitectura de las viñetas citas un texto de 1971 en el que Antonio Lara se quejaba de que la falsa premisa del “género menor” estaba obstaculizando el desarrollo de la historieta. Y comentas al respecto que “es asombroso comprobar cuán poco ha variado la aceptación académica del cómic en relación a otros discursos artísticos.” Ha pasado cerca de un lustro desde que publicaste La arquitectura…, ¿has percibido algún tipo de progreso del cómic en el entorno académico español? ¿Consideras que la situación de la investigación sobre cómic en España es peor de la que podemos encontrarnos en otros países?

Un lustro verdaderamente significativo por lo que respecta al crecimiento del cómic como medio y a su repercusión tanto en los medios como en el ambiente académico. Han cambiado mucho las cosas desde que se publicó el trabajo de Lara, y han cambiado mucho también desde que terminé y publiqué la tesis transformada en La arquitectura de las viñetas. Aunque adapté algunos de los contenidos entre la fecha de lectura de tesis y su publicación como libro, preferí dejar tal cual muchas de las referencias iniciales, como la de Antonio Lara en Estudios de información, por lo cual el periodo transcurrido entre mis palabras y la situación presente es realmente aún mayor.

Aunque desde los años sesenta el cómic ha sido objeto de atención crítica, tengo la sensación de que en estos últimos años la “normalización” del cómic respecto a otros discursos artísticos ha dado pasos de gigante. Cada vez son más frecuentes los cursos, seminarios y publicaciones académicas que se acercan al cómic como discurso valioso desde un punto de vista artístico y cultural. En diez años, el número de tesis y artículos académicos que se le han dedicado al discurso comicográfico ha aumentado exponencialmente. Por no hablar de la presencia que han adquirido las viñetas en los medios de comunicación. No es exagerado decir que estamos en una verdadera edad dorada del cómic, como ya hemos insinuado en alguna respuesta anterior.

– En un libro muy reciente el culturalista Henry Jenkins se preguntaba si los Comic Studies deberían conformarse como una disciplina académica tradicional o si deberían ser un ámbito de confluencia de cualquier persona interesada en el fenómeno. La cuestión alude a las polémicas entre los partidarios de la perspectiva del aficionado (sea o no investigador) y los que proponen una profesionalización estricta de los estudios . ¿Cuál sería tu posición en este debate? ¿Los Estudios sobre cómic deben ser cosa de académicos, deben abrirse a cualquier aportación, o debiera buscarse algún tipo de término medio?

 Este tipo de polémicas no son sino una prueba fehaciente más de que el cómic está adquiriendo una visibilidad desconocida dentro del panorama cultural contemporáneo.

El aficionado tiene todo el derecho del mundo a manifestar un posicionamiento crítico respecto al objeto de su interés. Esa evidencia no debería ser, en ningún caso, un obstáculo a cualquier otro tipo de acercamiento al mismo, incluido el académico, pero también el periodístico o el de cualquier otro tipo de estudioso/lector/curioso que, desde fuera, busque una aproximación más o menos interdiscursiva. Lo que quiero decir es que los tiempos del ombliguismo y los guetos culturales, aplaudidos por una minoría de aficionados que se sentían especiales por el hecho de pertenecer a la tribu y compartir una afición minoritaria, ya han pasado a la historia. El cómic ha crecido como vehículo cultural con todas las consecuencias que ello implica. Entre ellas, incluimos  la cuota de atención que todo discurso formal y artístico precisa por parte de la Academia y la Universidad.  No veo por ningún lado las posibles incompatibilidades que plantea Henry Jenkins.

 

– Hay un influyente artículo de Seymour Chatman que se titula “Lo que las novelas pueden hacer y las películas no pueden”. Vamos a intentar trasladar esta cuestión al cómic. Si comenzamos por el cine, ¿cuáles son las principales similitudes y diferencias entre el lenguaje del cine y el del cómic? En definitiva, ¿qué es lo que las películas no pueden hacer y los cómic sí que pueden?

 

No he leído el artículo de Chatman (me lo apunto), aunque sabes bien que su trabajo, sobre todo Historia y discurso, fue una referencia esencial para La arquitectura… Como él, pienso que el cómic es un medio narrativo y, como tal, comparte una serie de rasgos estructurales con el resto de vehículos narrativos: el cine, la novela, etc.

No obstante, estimo que la palabra “cómic” no sólo describe un tipo de discurso o el objeto físico (el texto) que se deriva de su aplicación (un comic-book o una novela gráfica, por ejemplo), sino un lenguaje específico con unas características concretas que lo diferencian del resto de vehículos artísticos (no solamente narrativos, ya). El del cómic es un lenguaje doblemente articulado, por la imagen y el texto, del que han hecho uso otros muchos medios aparte del comicográfico propiamente dicho. Encontramos herramientas específicas del cómic en el mundo de la publicidad, en el de las artes plásticas e incluso dentro del universo cinematográfico.

En este sentido, una misma historia puede ser referida mediante diferentes discursos, a partir de lenguajes diferentes, cada uno con su especificidad y herramientas. Los resultados serán radicalmente diferentes. En ocasiones es posible el trasvase entre medios (la “historia” es el elemento que pueden llegar a compartir discursos narrativos diferentes), en otros el proceso adaptativo es directamente imposible aunque se respete el elemento diegético (los acontecimientos comunes, la historia). Hay historias que nacen en forma de viñetas y que perderían buena parte de su sustancia narrativa en una supuesta adaptación cinematográfica o literaria. ¿Cómo se puede convertir Little Nemo en una novela o una película sin que pierda su esencia misma?

 

– Respecto a la literatura, la comparación es igualmente interesante. Las relaciones entre literatura y cómic no son tan populares, obviamente, como las que hay entre cómic y cine. Sin embargo, las versiones de novelas y relatos cortos se cuentan entre las obras más interesantes del cómic, y es probable que su interés teórico sea mayor que en el caso del cine. En La arquitectura de las viñetas te refieres en detalle a la versión en cómic de La Ciudad de Cristal, relato de Paul Auster adaptado por Karasik y Mazzucchelli. ¿En qué reside el interés teórico y narrativo de esta obra?

 

El proceso de trasvase del cómic a la novela es más complicado que el que se da entre cómic y cine, ya que aquellos no comparten el componente icónico. La operación inversa, la de convertir una novela o un cuento en cómic, es, no obstante, bastante habitual porque toda obra literaria está abierta a la imaginación y a la concreción de lo descrito con palabras en forma de imágenes.

El gran hallazgo de La ciudad de cristal fue huir de la fidelidad adaptativa, del calco o el trasvase literal. Karasik y Mazzucchelli podrían haberse conformado con una interpretación lineal narrativa del sinuoso texto original. Sin embargo, prefieren configurar un texto completamente nuevo a partir de las posibilidades expresivas que ofrece el lenguaje comicográfico. La fuerza de esta nueva La ciudad de cristal está en sus secuencias extraordinarias y en el poder simbólico de sus imágenes, no en la reproducción textual de la historia origina. Creo que por eso Mazzucchelli y Karasik fueron felicitados por el propio Auster.

 

karasik

Ciudad de Cristal, por Karasik y Mazzuccelli. Rubén Varillas analiza la importancia de esta obra en La arquitectura de las viñetas, pp.354-59.

–  ¿Qué te parecieron las películas de Sin City y 300? En términos generales, ¿ves potencial al intento de trasladar a la pantalla el lenguaje del cómic? Tal y como se está ejecutando, al menos.

Cómic y cine comparten su naturaleza narrativa, eso hace que sea relativamente sencillo el trasvase de un medio al otro, como ha sucedido tradicionalmente entre la novela y el cine, por ejemplo. Hollywood, que lleva ya bastantes años en una sequía creativa, ha encontrado en el cómic un filón de historias “prefabricadas” y se ha lanzado de cabeza al fenómeno adaptativo. Lo que sucede es que, en bastantes casos, el potencial discursivo del cómic como medio narrativo se margina para centrarse únicamente en la simple adaptación argumental.

En otros casos, el intento de aprovechar los recursos visuales del lenguaje comicográfico ofrece resultados desiguales. Me parece que es el caso de los dos ejemplos que mencionas. Tanto en Sin City como en 300, el apartado visual ofrece resultados espectaculares, pero algunas otras elecciones técnicas que funcionan en las viñetas no acaban de hacerlo en la adaptación cinematográfica. No lo funciona, por ejemplo, lenguaje grandilocuente de Miller que en el tebeo tiene una carga épica (sarcástica a veces) y en las películas suena, involuntariamente, bastante cómico; tampoco funciona, me parece a mí, la fragmentación episódica de Sin City traspolada a la gran pantalla: si en los cómics cada episodio funciona como rasgo acumulativo expresionista para confirmar el paisaje de esa ciudad oscura y tenebrosa, en la película el resultado resta cohesión al conjunto, que resulta deslavazado y poco compacto.

Me gustan mucho más adaptaciones como la de Watchmen o esa película fantástica que es American Splendor, que sin perder de vista el cambio de lenguaje,  aprovechan con naturalidad  diversos hallazgos narrativos propios del cómic dentro de su conciencia fílmica.

sin city coche

–  Hace poco en Little Nemo´s Kat has criticado duramente el último trabajo de Frank Miller, Holy Terror. Al margen de sus opciones ideológicas, cada vez más inmoderadas, tanto en las últimas entregas de Dark Knight como en esta Holy Terror se aprecia un descenso vertiginoso de la calidad de las historias de Miller. ¿Le consideras recuperable? ¿Esperas que sea capaz de reinventarse y aportar de nuevo algo grande al comic?

 

El caso de Miller es descorazonador para sus seguidores, aunque su presente no invalida en absoluto la trascendencia que su obra ha tenido en la conformación del cómic moderno. Hay incluso muchos críticos que han creído ver otra genialidad posmoderna en su última entrega de DK2. A mí me parece una obra errática que se pierde en su propio aire paródico. Lo de Holy Terror es mucho peor. Da hasta miedo con ese tufillo fascista neocon.

Probablemente a Miller le está lastrando la trascendencia moralizante que se observa en sus cómics, la ideologización excesiva que se lee en alguna de una de sus páginas. Sentirse genio e intentar hacerlo obvio en cada nueva obra suele dar como resultado trabajos vacíos, ejercicios de vanidad intrascendente. Paradójicamente pareciera que un tipo tan irónico y sardónico como Miller se estuviera tomando demasiado en serio a sí mismo como portavoz ideológico ante la opinión pública. Esperemos que sea un episodio pasajero. Nadie duda de su talento.

 

holy terror 84

Holy Terror, de Frank Miller, tan mediocre como racista. Un insulto a sus seguidores.

–  Creo que cualquier entrevista quedaría incompleta sin la pregunta de la isla desierta. Si tuvieras que irte a una isla desierta y pudieras llevarte cinco cómics, ¿cuáles serían? 

 

De todo termina por cansarse uno, así que intentaría que tuvieran muchas, muchas páginas. La obra completa de Crumb, seguro, y luego alguna colección de tiras de esas que han durado varias décadas, para poder racionarlas; quién sabe, Frank King, Herriman, Walter KellyEisner también ha sido bastante prolífico. No sé si habría espacio en la balsa de madera para juntarlos a todos.

De lo más reciente, los Hernandez Bros, Ware, Clowes, Gipi, Valenzuela o Vivès me parecen bastante buena compañía, algo que nunca está de más cuando te esperan años de aislamiento.

Krazy Kat

– Los malvados científicos que dirigen la isla, un año después, te quitan los cómics y te permiten elegir tres películas…

 

Esto pinta bien, si cada año me van a dejar renovar la biblioteca, el tiempo pasará mucho más rápido. Voy a citar tres que he visto tantas veces que no me importaría volverlas a repetir unas cuantas más: El río, de Renoir, Vértigo, de Hitchcock, y Blade Runner, de Ridley Scott. Aunque mi perversión secreta es el cine de Rohmer, adoraba a ese hombre, Cuento de verano es una de las reflexiones más lúcidas que se han hecho acerca del amor y la juventud; y la llevó a cabo un octogenario jovencísimo.

 

–  Pero no contentos con tanto sufrimiento, queman tus películas y dejan que elijas tres novelas. ¿Cuáles serían?

 

El mismo criterio que para los cómics, vamos a elegir obras densas (en volumen) que va a haber tiempo de sobra: Ana Karenina, podría encontrar un hueco; entre Baroja y Galdós me entrarían dudas, pero creo que me inclinaría por el primero, que siempre deja abierta una puerta a la esperanza y la regeneración; por último, no se me ocurre algo más frondoso y exuberante que la prosa de García Márquez, ¿Cien años de soledad o El amor en los tiempos del cólera? Decidiría sobre la marcha. A lo mejor, a escondidas, metía entre tanto tocho algún cuento de Bohumil Hrabal, Borges, Carver o algún pliego suelto del romancero español, que seguro que nadie lo notaba en “la aduana”.

 

–  Sin liarnos a precisar lo que es “cómic de calidad” y “cómic de consumo rápido”, imagínate a una persona que está acostumbrada únicamente a los cómic mainstream y que quisiera iniciarse en obras de mayor envergadura. ¿Por dónde le aconsejarías empezar? Tres o cuatro títulos imprescindibles para “formarse” en toda la riqueza del cómic…

 

Es una pregunta que uno se hace casi siempre que tiene que regalar un cómic o que alguien neófito en el mundo de las viñetas te pide consejo. Como suelo hacer, yo le diría que empezara por el principio de eso que estamos llamando novela gráfica. Me refiero a esas obras que más o menos han generado un consenso como pioneras o desencadenantes del éxito del cómic contemporáneo. Casi todas suenan ya a lugares comunes del cómic, Contrato con Dios, de Eisner; Maus, de Spiegelman; Watchmen, de Moore; Persépolis, de Satrapi o Ghost World, de Clowes. Casi todas ellas son además obras asequibles pero ricas en matices, fantásticas en el apartado gráfico y muy, muy interesantes. Añadiría alguna otra recomendación infalible, como el Agujero negro de Burns, Pyonyang, de Delisle, o casi todo lo de Taniguchi, para los que piensan en el manga como subproducto infantil. Más lugares comunes.

 

almanaque Taniguchi

–  Por último. En tanto que guionista, ¿cuáles son los guionistas que más te han influido en tu trabajo, sean o no autores de cómic?

En nuestro país tenemos grandes guionistas. Hernández Cava es una referencia insoslayable en la historia del cómic. Cómo olvidarse (últimamente nadie lo hace ya) de Altarriba o de los argentinos Zentner y Sampayo; entre los jóvenes, me gusta lo que hace gente como Jorge García. Valenzuela, Max o Paco Roca son grandes artistas, pero también unos guionistas fabulosos; como Gipi, Bastien Vivès o Guibert fuera de nuestras fronteras. En el terreno del humor, desde pequeño soy un fan irredento del gran René Goscinny; sólo ahora se ve el alcance real de su genialidad.

Entre los guionistas que fluctúan entre el mainstream y la obra de autor, me gustan aquellos que hacen del humor, la ironía y la falta de corrección política su carta de presentación, los británicos Millar y Morrison, el estadounidense Ed Brubaker… Aunque en realidad los dos guionistas contemporáneos por excelencia son Alan Moore y Gaiman, porque han colocado a ese gran olvidado del cómic en un lugar de prominencia del que nunca había disfrutado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s